Crisis de GPUs en 2026: Por qué la RTX 5060 está desapareciendo y qué comprar ahora

El precio de las tarjetas gráficas en 2026 se ha convertido en el termómetro más claro de una tormenta perfecta que sacude al hardware de consumo, con estanterías vacías y picos de coste que recuerdan a las peores etapas del pasado. La desaparición de la RTX 5060 no es un accidente aislado, sino el resultado de decisiones industriales, presión de la IA y un encarecimiento sin precedentes de la memoria. El mercado reacciona con nerviosismo, y el comprador medio queda atrapado entre esperar o pagar de más.


La pausa en la producción de la serie RTX 50

La primera grieta llega desde la cadena de suministro de NVIDIA, que ha ralentizado la fabricación de varios chips de la serie RTX 50 para priorizar silicio destinado a aceleradores de IA. Este reajuste ha reducido el volumen de GPUs mainstream disponibles para los ensambladores (AIC), generando un cuello de botella inmediato en los modelos más demandados. El resultado es una distribución errática y una disponibilidad impredecible en retail.

El efecto dominó en los AIC

Los fabricantes asociados se enfrentan a márgenes cada vez más estrechos, obligados a escoger qué modelos producir y en qué cantidades. En este contexto, versiones intermedias con menor memoria quedan relegadas, mientras que configuraciones concretas sobreviven con tiradas mínimas. Esto explica por qué algunas referencias llegan a tiendas solo de forma testimonial y desaparecen en horas.

  • Modelos más afectados por la pausa:
    • RTX 5060
    • RTX 5060 Ti
    • RTX 5070 (versiones iniciales)

El impacto de la IA en el stock de consumo

La expansión de la IA generativa ha absorbido una parte crítica de la capacidad productiva global. Centros de datos y grandes clientes firman contratos prioritarios, desplazando al mercado gaming en la asignación de chips y memoria. Esta presión no solo reduce el stock, sino que altera el calendario de lanzamientos y reposiciones.

DRAM: el verdadero cuello de botella

El factor más alarmante es el aumento del 90% en el coste de la DRAM desde finales de 2025, un golpe directo al corazón de las GPUs modernas. Los AIC trasladan este sobrecoste al PVP final para evitar pérdidas, lo que explica subidas abruptas incluso en gamas medias. En consecuencia, tarjetas pensadas para ser “asequibles” llegan con precios que rompen expectativas históricas.

  • Consecuencias directas del encarecimiento de la DRAM:
    • Reducción de modelos con 8 GB como opción base.
    • Incrementos de precio del 30–40% en gamas medias.
    • Prioridad a contratos B2B frente a retail.

Stock en goteo: lo poco que queda disponible

De cara a los próximos meses, el consenso del mercado apunta a un escenario de “trickle stock”. Solo algunas variantes concretas mantendrán presencia intermitente en tiendas, insuficiente para cubrir la demanda real. Entre ellas, destaca la RTX 5060 Ti de 8GB, vista como el último vestigio accesible de la serie.

  • Modelos con disponibilidad estimada en goteo:
    • RTX 5060 Ti 8GB
    • RTX 5070 12GB (lotes puntuales)

Alternativas: ¿Es momento de mirar a AMD o Intel Arc?

Ante este panorama, muchos compradores empiezan a levantar la vista hacia la competencia. AMD emerge como la opción más sólida para quienes buscan estabilidad de precio y rendimiento consistente. Su nueva RX 9060 XT se perfila como una auténtica tabla de salvación para el gaming a 1440p, con stock más regular y una relación rendimiento/precio menos volátil.

Por su parte, Intel continúa ajustando su estrategia con Arc, aún lejos de dominar, pero atractiva para presupuestos ajustados que priorizan disponibilidad inmediata sobre prestaciones absolutas.

  • Recomendaciones de compra inmediata:
    • Optar por RX 9060 XT si el objetivo es 1440p estable.
    • Considerar Intel Arc solo con precios agresivos y drivers maduros.
    • Evitar la especulación y no pagar sobreprecios desproporcionados.

Conclusión: comprar con cautela en un mercado tensionado

La crisis de GPUs en 2026 no es coyuntural, sino estructural. Entre la presión de la IA, la escalada del coste de la memoria y las decisiones estratégicas de producción, el consumidor se enfrenta a un mercado hostil. Comprar ahora exige cabeza fría, análisis y la aceptación de que, al menos a corto plazo, la normalidad en precios y stock seguirá fuera de alcance.

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